El mismo ajuste fiscal que licúa jubilaciones, universidades y pensiones por discapacidad libera divisas y baja impuestos que terminan concentrados en un puñado de sectores intensivos en capital. Un solo diagrama, las dos puntas.
El flujo va de izquierda a derecha. Nodo celeste: origen de fondos. Nodo rojo: recorte y su destino. Nodo verde: liberación de recursos y su destino. Cifras: ver fuentes en Gestiones, Ganadores y Perdedores.
El ajuste fiscal no es abstracto: se traduce en menos jubilación real, menos presupuesto universitario y científico, menos pensiones por discapacidad y menos obra pública. El resultado agregado incluye una pobreza que, aun bajando, sigue en 28,2%, y un récord histórico de suicidios en 2025 que especialistas vinculan —entre otros factores— al deterioro económico.
El mismo ajuste libera divisas (superávit, acuerdo FMI) y reduce impuestos (retenciones, RIGI) que se concentran en sectores intensivos en capital: financiero, agro exportador, minería y energía. Son los que menos empleo generan por peso invertido, lo que explica por qué el crecimiento sectorial no siempre se traduce en salarios o consumo masivo.