Todavía no existe. Es una plataforma pensada para los días de asueto, para quienes no pueden asistir por enfermedad o discapacidad, y para adultos mayores que quieren terminar sus estudios. En la mayoría de los casos, complemento del sistema; en otros, su reemplazo directo. Esta página es el punto de partida — la versión final se termina de definir con tu propuesta.
Tres situaciones concretas donde hoy la educación simplemente se corta.
Paros, feriados extendidos, cortes de luz, alertas climáticas. Cada día sin clase hoy es un día de contenido perdido. La plataforma mantiene la continuidad pedagógica esos días, sin pretender reemplazar el aula el resto del año.
Alumnos que por un tratamiento largo, una internación o una discapacidad no pueden asistir de forma sostenida. Para ellos, esto no es un complemento — puede ser la única vía real de seguir el programa sin perder el año.
Personas que dejaron la escuela o nunca la terminaron y hoy no van a volver a sentarse en un aula con adolescentes. Un camino propio, a su ritmo, para terminar el secundario o alfabetizarse.
No es una plataforma pensada para sacar a nadie del aula. Para un alumno que falta un par de días por un paro, es una herramienta que tapa el bache y lo mantiene al día con sus compañeros. Pero para quien estructuralmente no puede sostener la presencialidad — por salud, discapacidad, o por ser un adulto que ya no encaja en el circuito escolar tradicional — el sistema hoy no ofrece nada. Ahí la plataforma deja de ser un apoyo y pasa a ser el camino completo.
Sincronizado con lo que se está viendo en el aula real, para no duplicar ni desalinear contenidos.
Para quien no puede asistir de forma sostenida: un recorrido propio, con evaluación y certificación oficial al final.
No hay una versión final todavía, ni un desarrollo en curso. Lo que ves acá es el marco de la propuesta ciudadana. La implementación concreta — qué validación oficial tendría el modo "reemplazo", con qué alcance piloto se empieza — se termina de definir con las propuestas que sume la comunidad.
Lo que consideramos condiciones mínimas para que valga la pena construirla, en ambos modos.
El contenido y la dificultad se ajustan según lo que cada persona ya sabe y dónde se traba, no según un cronograma fijo.
Modo offline y bajo consumo de datos. Una plataforma que solo funciona con fibra óptica excluye a buena parte del país.
Lectores de pantalla, subtítulos, ajustes para TEA/TDAH y una interfaz simple pensada también para alguien que nunca usó una plataforma de estudio, no solo para adolescentes.
Para que el modo "reemplazo" sea real y no solo simbólico, el recorrido tiene que estar reconocido por el sistema educativo formal, con evaluación y título válido.
Los datos de los alumnos se alojan en infraestructura nacional, con reglas claras de privacidad y sin fines comerciales.
Alineada a la currícula oficial, con material desarrollado o revisado por docentes, no una caja negra cerrada de un proveedor privado.
Esta página es intencionalmente un punto de partida, no una promesa de producto. Qué requisitos tendría el modo "reemplazo" para ser válido ante el Estado, con qué provincia o distrito se empezaría un piloto, y qué tecnología lo sostiene son preguntas abiertas. Si trabajás en educación, en tecnología educativa, o simplemente tenés una idea — sobre todo si sos, o conocés, a alguien en alguna de estas tres situaciones — esta sección se termina de escribir con tu propuesta.
Sumá tu propuesta en el foro — desde funcionalidades puntuales hasta objeciones a este mismo planteo.
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