Documento Fundacional · FIAF
Un modelo para hacer política con resultados comprobables. No pedimos confianza en las personas: proponemos un sistema de control que todos podamos usar y verificar.
Este es un documento de ideas ciudadanas del Foro FIAF. Describe un marco de propuestas para el debate público; no representa la posición oficial de ningún partido, funcionario ni candidato, ni contiene acusaciones contra personas determinadas.
La idea central
"La soberanía del siglo XXI armoniza tres fuerzas que la vieja política presenta como enemigas: la nación que se protege, el ciudadano que es libre, y la técnica que rinde cuentas."
El Estado protege sus fronteras estratégicas —datos, energía, recursos— de intereses externos.
Un mercado interno libre de regulaciones asfixiantes para el ciudadano y el productor común.
La tecnología como servidora del pueblo: abierta, auditable y de propiedad pública.
Tres pilares que no se anulan, se complementan: justicia social basada en mérito y producción, garantizada por sistemas que devuelven al trabajador el valor de lo que produce.
Los cuatro pilares
Para que las promesas dejen de ser retórica, la plataforma de gobierno se digitaliza desde el día uno. Cada compromiso de campaña se registra públicamente con un objetivo medible, un plazo y una fuente de verificación oficial. El avance —o el incumplimiento— queda a la vista de cualquier ciudadano.
Al asumir, cada funcionario publica sus promesas en un registro abierto e inmutable: "pavimentar X calles", "reducir el déficit en Y%". Cada entrada recibe una huella digital (hash) que impide editarla en secreto. Cualquiera puede comprobar que la promesa no fue alterada después.
Cada meta se cruza automáticamente con datos oficiales publicados (Boletín Oficial, presupuesto abierto, INDEC, portales de datos del Estado) y se marca como en curso, cumplida o incumplida. La evaluación es sobre hechos publicados, no sobre opiniones.
Como propuesta de reforma: que una parte de la evaluación del cargo —y la renovación del mandato— se ate a hitos comprobables. En su versión inmediata y legal, funciona como un tablero público de desempeño que la ciudadanía usa para premiar o castigar en las urnas.
→ Ver el prototipo funcional en Promesas Comprobables.
La IA actúa como auditor neutral —lo opuesto a la opacidad— pero solo sobre información que ya es pública por ley. No inventa, no espía y no acusa: agrega, ordena y hace legible lo que hoy está disperso en registros oficiales.
Un índice construido exclusivamente con fuentes públicas y oficiales: declaraciones juradas patrimoniales (públicas por Ley 25.188), sentencias firmes publicadas, y registros de financiamiento de campaña de la Cámara Nacional Electoral. Mide completitud y consistencia de la información pública, no culpabilidad.
Un buscador que ordena los intereses y financiamientos ya declarados oficialmente por cada candidatura, para que el votante detecte por sí mismo posibles conflictos de interés. Muestra la fuente de cada dato y enlaza al documento original.
Frente a las visiones monopólicas y de vigilancia, proponemos una IA distribuida y de código abierto, con la infraestructura de datos en manos públicas para beneficio colectivo —no como herramienta de control de una élite.
El Estado protege la infraestructura crítica (datos, energía, conectividad) de la captura extranjera, y a la vez libera al ciudadano común y al productor de la maraña regulatoria que hoy los asfixia.
El bienestar del pueblo no se garantiza con asistencialismo perpetuo, sino con digitalización y automatización que devuelvan al trabajador el valor de lo que produce y reduzcan la fricción burocrática que se come su esfuerzo.
El software financiado por el Estado es de acceso libre, auditable por la comunidad y reutilizable. La transparencia del código es la garantía de que la tecnología sirve al pueblo y no lo vigila.
Una estrategia de comunicación que rompe con el liderazgo mesiánico. La narrativa no es "creé en mí": es "confiá en el sistema de control que propongo que todos usemos".
No buscamos líderes carismáticos providenciales, sino administradores de un sistema transparente. El mérito del dirigente se mide por cuánto poder de control le devuelve al ciudadano, no por su oratoria.
Una aplicación donde la ciudadanía —con identidad verificada, un voto por persona— propone y prioriza correcciones a las leyes antes de que lleguen al recinto. El representante se vuelve ejecutor de una voluntad digital comprobable, no intérprete de una voluntad supuesta.
La app del FIAF para votar y proponer con resultados ciudadanos en tiempo real. La participación radical dejó de ser una idea: ya podés usarla.
→ El foro del FIAF y su sistema de propuestas verificadas también son parte de esta participación. Publicá tu propuesta.
Cómo se construye
De lo simbólico a lo institucional. Cada fase entrega algo usable y verificable antes de pasar a la siguiente.
Tablero público de "Promesas Comprobables" con datos cargados manualmente y verificables por hash (ya prototipado en este sitio). Publicación del presente documento fundacional. Validación: tráfico, participación en el foro y feedback ciudadano.
Conexión a APIs y portales de datos públicos (presupuesto abierto, Boletín Oficial, CNE, INDEC) para actualizar KPIs automáticamente. Primer prototipo del Score de Transparencia solo con fuentes públicas, con revisión humana y derecho a réplica. Recursos: 1–2 desarrolladores + asesoría legal.
Anclaje de los registros en una cadena pública para inmutabilidad demostrable. App de participación con identidad verificada. Propuesta formal para que organismos adopten el tablero como estándar de rendición de cuentas. Validación: adopción por al menos una jurisdicción piloto.
Cada promesa tiene fuente citada, estado de avance público. La credibilidad no depende de quién lo escribió, sino de que se pueda auditar.
Ver Promesas Comprobables → Proponer una idea